miércoles, 17 de marzo de 2021

Brecht, los artistas y un refuerzo de mortadela



Vemos que toda vez que se funda una dictadura, se genera una crisis económica, o nos ataca una epidemia, la cultura que es también esclava de los vaivenes de la realidad,sufre los embates de estos fenómenos.

Hace un año que el colectivo de trabajadores del arte y la cultura es uno de los que más sufre por un desprecio institucionalizado y éticamente criticable.

A la falta de apoyo, como se merece la cultura, que ha sido una cuestión de siempre con algunos matices a favor de los trabajadores del sector, se agregan medidas segregacionistas detrás del sacrosanto manto de lo sanitario.

A cuántos de quienes mandan esa cuestión de la sanidad les preocupa realmente?

Es complicado poder resistir un año y lo que viene, que será sino peor, parecido, respirando en una intemperie que es mucho peor cuando no existe la posibilidad de comunicación entre la obra y el público.

Los artistas señores, son seres humanos, y me viene a la memoria el título del trabajo cuasi testamentario de Kantor, “que revienten los artistas!”

Aunque radical, como toda su obra, el polaco, con doble sentido, habla allí de todo lo que no se puede decir con palabras a la hora de crear y que los artistas explotan (tanto hacia afuera como hacia su interior) a la hora de crear, se reinventan constantemente.

En nuestra realidad esa frase me sirve para ejemplificar este desprecio que ya lleva un año para con nuestros artistas.

Bertolt Brecht ya anunciaba que los artistas son los protagonistas imprescindibles de la creación, la verdadera fuerza reside en ellos y ellos asumen ese compromiso de renovar y crear a cambio de estímulos, y agrego el principal como tener que comer,vestirse, formarse, educar a sus hijos,gozar del esparcimiento.
La reasunción de todos los Derechos Humanos, ni más ni menos.

Por eso, Brecht agregaba que el arte es el verdadero motor que lleva hacia la reflexión sobre los cambios. Necesitamos de esa cultura que critique y a la vez nos deje criticar.

Será por eso que en tiempos de pandemia se desprecia esta alternativa dejando a los artistas librados a su suerte?

Una contrarrevolución sanitaria puede atentar contra las tradiciones culturales y sus creadores, así por obra de una antojadiza manipulación dejando entrever una absoluta ignorancia?

Recortar las oportunidades y prohibir, lo han hecho todas las dictaduras y por lo que se ve lo hacen algunas “demo cracias”.

Lo más humilde que un artista entregue, necesario y trascendente, seguro vale mucho más que un refuerzo de mortadela.
Carlos Fariello

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