Solo vestido con la sencillez del hombre bueno Horacio caminó su época por el Durazno de entonces.
Apasionado y meticuloso cirujano de infinitesimales mecanismos, posó de muy joven un ojo sobre los mismos y se hizo relojero.
Fue esa manipulación del tiempo y de los relojes la que le dió el sustento.
Su fino humor y su corazón enorme, siempre abierto para todos, le enseño a recoger las sensaciones que se harían poema primero, y después canción.
“Voy a contarle a la arena
y a los montes de mi río...”
Y el Yí, inspiración de muchos y bálsamo para el sosiego de todos nosotros fue el material lírico y sonoro de la obra de Horacio Giordano.
El verde camalotal encendido por las luces de las mañanas, las garzas vigilantes y el arenal desde donde salía con su barra de amigos, todos hacia el esparcimiento pero Horacio buscando las palabras que encajaran con las imágenes más puras que iban apareciendo frente a sus ojos.
“Voy a contarle a la noche
en el puerto del olvido ...”
Conocedor de los vericuetos del Yí hasta lo más íntimo.
En su poética son la naturaleza y el hombre, la geografía de la ciudad y los personajes de la ribera los que después irán apareciendo en sus canciones.
La morena lavandera que estrujaba las ropas de otros en la orilla, el Puerto de los Barriles, el cristalino espejo de agua debajo del Puente viejo o el bullicio del saucedal. Todo eso era convocado a la hora de la inspiración que venía a cualquier hora, como él mismo lo confesara.
“hasta que llegue la aurora
llorando con el roció...”
El universo mágico del poeta, hombre humilde del barrio, quien lo dijera, encontró el eco necesario y el acompañamiento obligado en la guitarra de Pedro Larrique y de José Maria Santini, el “Piojo”.
“Pedrito tenía un negocio de venta de lanas, en ovillos, y allí detrás del mostrador, yo llevaba el mate, y nos poníamos a guitarrear. Y bueno, de ahí fueron saliendo las canciones” (de una entrevista a Horacio)
Se puede decir que la canción popular de Durazno, de corte folclórico, pero quiero evitar los tecnicismos, nació de esta simbiosis estética de Horacio con Pedro, y otras creadores como José “Piojo” Santini, Jorge Echenique Flores, José Cortazzo, entre otros.
Pedro va a grabar luego en un disco Flor de camalote, junto a otros temas de Santini, una chamarrita con letra de Echenique y otro sobre texto de Pedro Montero López (en total cuatro temas en un simple doble del sello Philips)*
Los Hermanos Santini, y el dúo de Carmen y Mario (Vidalin) también interpretarán y llevarán al disco esos y otros temas de la pluma de Giordano.
“Me la nombra el cañadón
a ese amor que yo no alcanzo
y se quedó en el remanso
llorando mi corazón “
Horacio también dejó mil y una anécdotas, muchas de las cuales lo tienen como protagonista y que ilustran sobre la inocente y pura idiosincrasia de barrio en el Durazno del siglo pasado.
“Y envuelto en la cerrazón
me llora la correntada
ya no me espera el fogón
con su roja llamarada”**
Carlos Fariello
*Aporte de José Maria Santini
**Los fragmentos que aparecen entre el texto del artículo corresponden a “Flor de camalote” de Horacio Giordano y Pedro Larrique.
La fotografía es de Disman Anchieri

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