domingo, 28 de febrero de 2021

Contra la "acción disolvente"

La cultura es también un territorio de cambios. Lo ha sido siempre y dentro de ese campo a veces difícil de limitar y definir, las ideas circulan de manera fluida comportando corrientes y estilos que se contextualizan con las geografías y el tiempo. 

Una cultura universal comprende a todas las culturas de aquí y de allá. 

Cuando impera un orden impuesto por la fuerza las ideas cobran fuerza, tanto en el sentido de abrazarlo como también en el otro, el de combatirlo. 

Las ideas críticas en ese marco se vuelven no deseadas, inapropiadas para el colectivo que quiere ser sojuzgado y entonces, la cultura se convierte en un campo de batalla. 

Y las ideas críticas, de combate, en “ideas disolventes” como se catalogaban por las dictaduras de los 70. 

Fue contra esa acción disolvente y opositora al discurso impuesto que se cometieron infelices atrocidades y peores crímenes tanto de sangre como intelectuales. Dio lo mismo quemar libros que hombres. 

Era en realidad el revival de tantos otros atentados que la historia recuerda.


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