Por las circunstancias que sucedían en el continente hispanoamericano en esta época, Rodó quería advertir de los efectos negativos del utilitarismo sobre el espíritu latinoamericano, porque se basaba principalmente en el materialismo.
Según el autor, para que el continente hispanoamericano pueda recuperar sus valores espirituales, es necesario que siga los ideales estéticos de la cultura de la Grecia Clásica, en tanto modelo del buen gusto por su uso del arte como actividad mental que enriquece el espíritu.
Así mismo, cabe resaltar que también considera al cristianismo como fuente del idealismo.
De esa manera, los países hispanoamericanos deberían defenderse de la dominación cultural estadounidense mediante el idealismo espiritual.
Además, según Rodó, la responsabilidad de los jóvenes reside en preservar una civilización de origen griego.
Asimismo, el autor denuncia la "nordomanía" porque aporta ideas extrañas al espíritu hispánico y por temor al imperialismo, dado que en 1898 estalló la Guerra Hispano-Estadounidense, y los Estados Unidos empezaron a imponer una forma de hegemonía continental. El autor insiste en el papel de los jóvenes para crear su propia identidad y cultura regionales sin estar afectados por las influencias exteriores.
Rodó propone no seguir a EE.UU. como modelo de democracia por su carácter utilitario, que se opone al espíritu democrático. La democracia, según el autor, se logra a través de la educación del pueblo y está basada en la igualdad social y en el acceso de todos a todas las ramas del saber.
El gobierno democrático debería formarse de seres educados moral e intelectualmente. Jon Beasley-Murray, en su artículo "The Intellectual and the State: Modernismo and Transculturation from Below", escribe: Para Rodó, igual que para Martí, el Estado latinoamericano tiene que constituirse a partir de y por América Latina, en lugar de ser impuesta desde fuera.
De hecho, es este "insustituible" poder constituyente lo que distingue América Latina de Europa; es precisamente porque América Latina ha mostrado su poder revolucionario por lo que la región ahora puede heredar el manto de la civilización occidental que una Europa decadente, limitada por los restos de su tradición aristocrática, está perdiendo.
(15/07/2020)
Ilustración: alfalfa

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