martes, 11 de mayo de 2021

Una pésima historia



Dentro de algunos años contaremos a nuestros jóvenes, entre ellos probablemente nuestros nietos, sobre estos años que estamos transcurriendo.

La historia registra guerras de cien años y otras, también décadas infames y años terribles.

Seguramente contaremos sobre cómo un ente vivo, como lo es un virus, nos desacomodó nuestra sencilla y confortable existencia.

Sobre cómo nos fue encerrando y alejando de los afectos, complicándonos la subsistencia y acercándonos, día a día, a un ejercicio de contabilidad de seres queridos y amigos que se morían. Se morían en una soledad absoluta sin manos que los soltaran ni voces que les dieran el último adiós.

Mientras esta tragedia recorría el país, en otras esferas se tomaban decisiones por parte de algunos con la flojera de los incapaces y la frialdad de los insensibles.

Mientras cada uno hacía lo que podía para salvarse había algunos compatriotas que estaban con su cabeza en otros egoístas proyectos, sólo para ellos.

Dentro de algunos años contaremos y escribiremos sobre lo que nos tocó vivir. De cómo llevamos una mochila diaria repleta de incertidumbres, y de cómo nos carcomía la desesperanza.

Por suerte hubo solidaridades por doquier aunque nunca son suficientes.

Por suerte hubo ollas y platos de comida para miles cuando nadie pensó en llegar a eso, pero allí estuvieron a pesar de las críticas.

Diremos que ocurrió lo mismo en todo el mundo, pero que nosotros tuvimos nuestra pésima historia, ni más ni menos dolorosa que otras, y donde los mea culpa debieron entonces estar a la altura de las tristes circunstancias, y ser más explícitos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario