Escribe Carlos Fariello
sábado, 14 de agosto de 2021
CUANDO DOS DURAZNENSES CRUZARON VOLANDO A BUENOS AIRES
lunes, 9 de agosto de 2021
LOS "BAISANOS" DE MI BARRIO
Algunos inmigrantes sirio -libaneses y sus descendientes
Escribe Carlos Fariello
lunes, 2 de agosto de 2021
Durazno y sus cafés - EL "LONDRES"
También incluía en su salón cuatro billares y el mostrador se encontraba al fondo del salón. A la entrada, a la derecha, se ubicada una especie de salón separado con una baranda.
El “Londres” contaba con orquestas que actuaban en diferentes horarios, por ejemplo en la hora del aperitivo, entre las 19 y las 20 y 30; y también entre las 21 y 30 y las 24 y 30.
El café “Londres” funcionó hasta el 7 de diciembre de 1939 y el local pasa a ocuparlo el “Centenario”.
Un aviso de 1929 rezaba lo siguiente: El frente de la Plaza Sarandí estará todas las noches profusamente iluminado, además estará provisto de sillas y mesitas, de donde las familias podrán oír cómodamente las hermosas audiciones que realiza la orquesta del “Londres”.
En el local citado, luego del café "Centenario" estuvo la mueblería de Luraghi y Filippini, y luego en el mismo rubro la de Abraham Bekerman.
En 1971 se instala allí el Banco Ubur, a partir de 1975 La Caja Obrera y actualmente la sucursal del Banco de Santander.
Tomado de Cafés, bares y confiterías del ayer duraznense, de Julio Reyes y Carlos Fariello, 2019
Durazno y sus cafés - EL "CENTENARIO"
En
la década de 1920 en la esquina de las hoy calles 18 de Julio 402 y 19 de
Abril, existía el Café “Centenario”.
El
local había sido propiedad de sucesores de la familia de José María Ranero, un
inmigrante de origen español que había tenido una tienda llamada “La Sirena” en
1887. En ese local también estuvo la tienda “La Palma” de Domingo Bocchiardo
que en 1925 se muda a la esquina de las calles 18 de Julio y Yí (luego Zorrilla
de San Martín, y que posteriormente tomara el nombre de Emilio Penza)
En el año 1926 ya
existía el café “Centenario” que era de propiedad de Carlos Bossio Servetto.
En
1929, Bossio le vende las existencias a Domingo Curuchet quien continúa con el
emprendimiento con el mismo nombre de café “Centenario”.
El local del café
“Centenario” poseía tres puertas por la calle 19 de Abril, de las cuales se
abría sólo una en verano, y dos puertas que daban a la calle 18 de Julio. La
puerta más a la izquierda respecto de la esquina era la entrada principal del
café, enfrentada al mostrador que ocupaba casi toda la pared paralela a 19 de
Abril, dejando una estrecha pasada para los baños.
Hacia
la derecha, por la puerta más cercana a la esquina, se ingresaba al salón donde
destacaban las mesas de madera, con sus sillas, y un delicado mantel en cada
mesa. Sobre 19 de Abril, en el interior del local había cuatro mesas para el
juego del billar con sus respectivos artefactos de iluminación y tableros para
los tacos, la pizarra y los ábacos.
El
“Centenario” por su parte, en la época veraniega, instalaba un tinglado en la
plaza Sarandí, por la noche, con orquestas que actuaban interpretando tangos y
otros ritmos como pasodobles, fox-trots, etc..
El 7 diciembre de 1939
Curuchet compra la propiedad donde estaba el café “Londres”, 18 de Julio 442,
inmueble que había sido de Rogelio Porley quien había cerrado dicho café y
había pasado a gerenciar el restaurante y cantina del Club Uruguay.
En
1940 el café “Centenario” continúa sus actividades en este nuevo local hasta el
año 1942.
Tomado de Cafés, bares y confiterías del ayer duraznense, de Julio Reyes y Carlos Fariello, 2019
viernes, 2 de julio de 2021
TESTIMONIOS SOBRE ANTISEMITISMO EN DURAZNO
El interior vivió́, como todo el mundo, los avatares de la última contienda mundial que produjo coletazos en la sociedad uruguaya, y que también en ciudades y pueblos se vivieron diferentes episodios, algunos incluso dramáticos como la asonada fascista en Durazno, del 29 de junio de 1941.
Este hecho, que se dio en el marco de una actividad organizada por un núcleo de inmigrantes y sus descendientes, de origen italiano, y que publicitaba un almuerzo para recaudar fondos para la Cruz Roja Italiana, en realidad fue un acto de adhesión al régimen musoliniano con el cual simpatizaban muchos de aquellos extranjeros y sus familias.
Lo dramático, además del enfrentamiento entre duraznenses, desde los días anteriores al 29 de junio, estuvo dado por el saldo de un ciudadano inocente muerto y varios heridos, más los disturbios que se sucedieron en los días siguientes y que escapan al alcance de esta crónica.
Cuando se declara la II Guerra Mundial las familias judías establecidas en Durazno no llegaban a una decena, llegadas por el año 1934.
Hay varios testimonios recogidos, ya pasadas
varias décadas después de sucedidos, de hechos donde algunos ciudadanos se
arrogaron el derecho de señalar a otros por ser diferentes en claras actitudes
de intolerancia y discriminación.
Nos referiremos a como los inmigrantes de origen judío vivieron esos complejos años en una ciudad de apariencia tranquila y pacífica.
El clima que se vivía en el país llevaba a la preocupación de los integrantes de esta colectividad y a cierta minimización de su importancia por parte de las autoridades.
“El antisemitismo también tuvo sus representantes en nuestro país y la propaganda antijudía no se limitó́ a quedar escrita en la prensa, sino que existieron varios grupos políticos dispuestos a concretar verdaderos pogromos ...”
Las manifestaciones antisemitas no se
expresaron sólo en los diarios “La Tribuna Popular” o “El Debate”. Existieron
leyendas en las paredes (“el judío es más dañino que la sandía con vino”),
volantes que se hacían circular entre la población alertando de la inmigración
(“¿El Uruguay, futuro Estado judío?”) y publicaciones de listas de comerciantes
judíos junto a advertencias del tipo “No compre a judíos”.1
Ya antes del inicio de la guerra y bajo el gobierno de Gabriel Terra, hubo presencia de un núcleo nazi en la localidad de Rincón del Bonete.
“En el año 1937, en la escuela rural No.
56 de Rincón del Bonete, en el departamento de Durazno, donde los alemanes
estaban construyendo una presa hidroeléctrica sobre el Rio Negro, izan junto a
la bandera uruguaya, la bandera nazi con la esvástica. Esta escuela funcionaba
en la mañana con 35 alumnos alemanes y en la tarde con alumnos uruguayos.
Un ingeniero alemán de apellido
Schmidtlein estaba a cargo de las actividades del Partido Nacional Socialista
en Rincón del Bonete. Una investigación parlamentaria en 1940 pudo comprobar la
existencia de actividad prosélito nazi en el lugar.”2
Los judíos que vivían en Durazno se
dedicaban a diferentes actividades dentro del ramo del comercio e incluso los había
que ejercían trabajos más artesanales como la confección de prendas de vestir, tintorería
y arreglos de calzado.
En una zapatería de propiedad de un
inmigrante rumano de apellido Mendelsohn se dieron algunos episodios de
antisemitismo. Se le increpaba al comerciante por su origen por parte de
ciudadanos que mostraban simpatías por el nazismo, e incluso por parte de
algunos inmigrantes españoles que habían sentido beneplácito por el dictador ibérico.
Un día, una pared del comercio, ubicado
en la zona céntrica de la ciudad, en la esquina de 18 de Julio y Penza, amaneció́
pintada con alquitrán con la frase “No le compren al judío”.3
El sentido común y la caballerosidad de Mendelsohn para con el público le permitió́ superar estos desagradables momentos y seguir adelante con su actividad comercial.
También hubieron, otros inmigrantes de
esta colectividad de los cuales se conocían sus observancias de las reglas
religiosas, cerrando sus comercios en las fechas del calendario judío, que eran
objeto de burlas y de insultos a la puerta de sus lugares de trabajo, como es
el caso del tintorero judío ubicado en 18 de Julio al 587.
En los juegos de niños incluso, se llegó́
a ridiculizar a los varones por haber sido circuncidados a poco de nacer, como
es la tradición.
Hay un testimonio de algunas mujeres, hijas de familias judías, que concurrieron a la misma escuela pública, y que, en ese entonces, a la hora del recreo, en el patio de la institución, eran rodeadas por otras y recibían lo que hoy denominamos bulliyng.4
En esas situaciones las chicas no respondían a las provocaciones pues en sus familias les había inculcado normas claras de cómo actuar en esas situaciones sin magnificar el tema, luego en el seno del hogar.
En conversaciones, en diferentes ámbitos,
se hablaba del acierto de estos inmigrantes en sus actividades comerciales y también
en otras como sociales y deportivas, pero se dejaba caer, como si fueran
portadores de un estigma, la frase “pero, son judíos”.
No obstante ser Durazno una sociedad con
un alto sentido de la educación y de los valores humanos y universales, en ese periodo,
el enfrentamiento entre diversas formas de pensar y de vivir llevó a la sucesión
de episodios infelices como los narrados.
Una época oscura donde unos pocos ciudadanos cayeron en el desacierto de señalar con el dedo a otros semejantes.
1 Alpini, A. “Uruguay en la era del
Fascismo”, revista Relaciones, Montevideo
2 Fariello, C., Los judíos del Durazno,
Tierradentro ediciones, 2016, Montevideo, pagina 53.
3 Testimonio de Eduardo Mendelsohn
4 Testimonio recogido por el autor en conversaciones con descendientes de varias familias judías.
jueves, 24 de junio de 2021
LA SIESTA
Del latín nos viene siesta que hace referencia a la hora sexta, el mediodía
y el tiempo posterior al almuerzo, que se dedicaba a descansar por un breve
lapso.
La siesta se da en un momento particular del día y en cualquier momento,
que no tiene por qué ser particular, en la vida de las personas.
Digo esto último pues hay quienes de chicos sesteábamos por supuesto que,
bajo la amenaza de la chancleta, después de grandes no lo hicimos aunque si a
veces, y más adelante, sobrepasando el medio siglo, la volvemos a practicar.
Para la siesta no es necesario ni cielo oscuro ni estrellas. Es como
inventarse una noche y echarse a dormir.
Macedonio Fernández llega a suponer una cierta estética de la siesta, pero
no voy a entrar en disquisiciones que puedan quitarme el sueño.
Así, que para sestear basta con yacer en algún lugar, entornar los ojos y
someter la psiquis y lo corporal a un cambio de estado para que nos deje un tiempo
de reposo y nos desconecte de la realidad.
Sestear cuando llueve y la lluvia golpetea su música sobre un techo de
lata. O cuando, escondidos del solazo de la tarde, nos adentramos en el sueño
con la marcha estridente de las chicharras cantoras del verano, puede tener
para muchos un valor incalculable.
Hay hasta un disfrute en todo eso.
La siesta es un ritual doméstico y pagano celebrado, tanto por laburadores
como por holgazanes, y atraviesa toda concepción de clases sociales.
La siesta es un momento de intimar con el sueño creyendo que al cerrar los
ojos el mundo cambiará o por lo menos esa ilusión puede hacerse realidad por,
más o menos, media hora.
Carlos Fariello
domingo, 20 de junio de 2021
SOROCABANA
lugar de encuentros
y de seminarios improvisados
reunión de sabios diplomados
por los años
refugio de sueños y proyectos
paño de lágrimas por algún amor ya
ausente
lugar donde recordamos a los pasajeros
que ya se fueron
cenáculo místico
templo
aula magna
donde un pocillo nos convoca para
la
obligada liturgia de la amistad.
Carlos Fariello








